Elecciones 2019

EL ORDEN DE LOS FACTORES ALTERA EL PRODUCTO

Cristina Fernández de Kirchner saliendo de Comodoro Py el año pasado. Créditos CNN

Cristina Fernández de Kirchner saliendo de Comodoro Py el año pasado. Créditos CNN

Luego de varias idas y venidas, finamente Cristina Fernández respondió a la pregunta que todos le hacían: Será candidata, pero a la vicepresidencia, acompañando a Alberto Fernández. Desconcierto en el gobierno.

Una vez más lo hizo. Cristina Fernández de Kirchner logra colocarse, retomar la cúspide de la agenda, luego del veranito que había tenido el gobierno con la marcha atrás de la Corte Suprema y la certeza de la foto de la expresidente en el banquillo de los acusados.

Lo hace con una apuesta arriesgada, pero creativa: apuesta que deja, con la noticia aún caliente y latiendo en los principales portales informativos, algunas cuestiones a destacar:

Primero, desde lo semántico opera un cambio. La fórmula Fernández Fernández corre la palabra “kirchner” de escena. Para algún sector de la opinión publica el árbol de términos alrededor del kirchnerismo es sinónimo de corrupción, demagogia y autocracia. Sacar la palabra kirchner, aunque sea desde lo semántico puede facilitar una percepción más positiva en votantes no naturales. Permite crecer hacia el centro, el espectro político al que en términos generales se busca captar en elecciones presidenciales.
Segundo, sí bien era esperable buscar alianza hacia el centro y también moderar discurso apuntando al mismo fin, sorprende ver a CFK acompañando en vez de encabezando una fórmula. Quizás esto es lo más sorpresivo de la fórmula. Más que el producto, el orden de los factores.
Finalmente, este cambio puede ser beneficioso para Fernández de Kirchner por tres cuestiones:

1) Contradice el discurso de gran parte de lo oposición sobre la ex presidenta: Cristina eterna, que no escucha, loca, megalómana. Con esta fórmula Cristina Fernández se presenta como una dirigente, pragmática y “altruista” que resigna el primer lugar por “lo mejor para el país”. Una leona herbívora.

2) Cambiemos (más allá de la plataforma electoral con la que llegó al poder), se terminó consolidando como un espacio antiperonista, también anti kirchnerista pero sobre todo anti cristinista. Macri es un némesis de CFK, fue moldeándose como el claroscuro de Cristina. Pero se desdibuja frente a un Alberto Fernández.

3) O Macri se re formatea para enfrentar la fórmula (retomar las tesis de que “el peronismo tiene la culpa de los grandes males” y “nosotros venimos a arreglar a la Argentina”) o cambia de candidato. A esta altura, si Cambiemos quiere seguir teniendo chances de ganar las elecciones debería ya hacerla jugar a María Eugenia Vidal.

Más allá del cimbronazo político, quedan algunas cuestiones: ¿Podrá sostenerse esta fórmula conociendo la clara vocación de liderazgo de Cristina Fernández? ¿Estamos ante una reversión del Cámpora al Gobierno, Perón al poder, (con el saldo político y social que esto aparejó)? ¿Cómo recuperará la iniciativa el oficialismo? ¿cómo se organizará? ¿Y la oposición?

Preguntas que se irán respondiendo con el paso de los días. Mientras tanto Fernández de Kirchner ya jugó. Cambió el orden de los factores. Y alteró el producto.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *