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Brecha salarial de género: ¿Una multa a la maternidad que paga la mujer?

A pesar de ciertos avances en materia de igualdad de género a partir del activismo y el debate público, la realidad es que tanto en la Argentina como en el resto del mundo las mujeres siguen ganando menos que los hombres. En el caso de nuestro país, de acuerdo a los últimos datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, mientras los hombres ganan $ 14690 mensuales, las mujeres perciben $10710, una diferencia del 27%[i]. Pero esta brecha se amplía cuando el nivel de estudios es menor: Por ejemplo, en el caso de los hombres y mujeres con tan solo el nivel secundario terminado, la diferencia pasa a ser del 45%[ii]. La brecha es un hecho. La cuestión es ¿Qué la produce?

Las mujeres ganan un 27% menos que los hombres por el mismo trabajo (fuente: INDEC/2017).

¿Qué genera la grieta salarial?

Algunos sostienen que la brecha salarial es el resultado de la discriminación de género. Básicamente, en el mercado laboral imperaría la idea de que las mujeres no pueden desempeñarse tan bien como los hombres. Otros señalan que las mujeres eligen ciertos campos que pagan menos, mientras que otros apuntan a las diferencias en los procesos sociales educativos que socializan justamente a mujeres y hombres de manera distinta, direccionando sus futuras trayectorias socioeconómicas.

Un nuevo estudio[iii] ensaya un argumento convincente para otra explicación: la brecha salarial de género es principalmente una especie de multa, o mínimamente, un impuesto que se le cobra a las mujeres por tener hijos.

Henrik Kleven economista de la Universidad de Princeton y autor del trabajo, utiliza datos de un país con una de las redes de seguridad social más sólidas del mundo: Dinamarca. El país nórdico es un estado con una intrincada red de gestión social: Por ejemplo, ofrece a los nuevos padres un año completo de vacaciones pagadas después del nacimiento de un niño. También el Estado provee cuidado infantil gratuito para niños menores de 3 años por el equivalente a $ 737 dólares por mes.

Sin embargo, Dinamarca tiene una brecha salarial, (aunque menor) similar a la nuestra. ¿Cómo sucede eso?

Según sostiene Kleven, los datos analizados en su trabajo muestran una fuerte disminución en los ingresos de las mujeres después del nacimiento de su primer hijo, sin una reducción salarial comparable para los hombres. El efecto acumulativo es sideral: las mujeres terminan ganando un 20% por ciento menos que sus homólogos masculinos en el transcurso de su trayectoria laboral.

El impacto en los ingresos de una mujer luego de su primer hijo es sustancial.

Adicionalmente, el estudio también sugiere que las mujeres sin hijos tienen ingresos similares a los salarios de los hombres, mientras que las madres experimentan una brecha salarial significativa. El siguiente gráfico, muestra trayectorias de ingresos muy diferentes para las mujeres que tienen hijos frente a las que no se convierten en madres.

Mientras las madres ven caer sus ingresos, las mujeres sin hijos no experimentan mayores variaciones.

De esta manera, el trabajo de Kleven sugiere que la brecha salarial entre hombres y mujeres, o al menos gran parte, se inicia al momento de la concepción. Los hombres, sin embargo atraviesan sus carreras laborales sin demasiados cambios. Padres y no padres perciben ganancias aproximadamente iguales a lo largo de sus vidas.

Un futuro incierto

Retomando al ejemplo danés, el régimen de licencias permite a los padres dividirlas entre ellos. Pero en la práctica, son las mujeres las que terminan tomando la mayor cantidad de días de licencia que le es asignada a ambos progenitores. Así lo indica un reciente estudio[iv], que arroja que solo el 10% de la licencia por paternidad es tomada por los padres.

En tanto la licencia por paternidad no sea neutral (no se divida entre los padres], no es esperable que contribuya a disminuir la brecha salarial“, dice Kleven. Una respuesta rápida sería incluir esta condición, por ejemplo, en el futuro proyecto de licencias de paternidad que anunció el presidente Mauricio Macri días atrás en la apertura de sesiones ordinarias del Congreso.  Pero ¿cómo implementarlo? Desde otras perspectivas sanitarias, como es el caso de la Organización Mundial de la Salud se sugiere que el período de lactancia infantil debe prolongarse hasta los dos años de edad[v]. ¿Cómo adecuar la cuestión sanitaria con la problemática de género? ¿Entran en conflicto las desigualdades económicas inter-genero con las necesidades sanitarias de las próximas generaciones? El debate está abierto.

 

 

[i] https://www.clarin.com/economia/desigualdad-salarial-perciben-ingresos-mujeres-hombres-ganan-27_0_r1xWukvV-.html

[ii] https://www.infobae.com/sociedad/2018/01/27/las-mujeres-ganan-hasta-un-45-menos-que-los-hombres/

[iii] http://www.nber.org/papers/w24219

[iv] http://cphpost.dk/news/danish-fathers-take-far-less-paternity-leave-than-nordic-brethren.html

[v] http://www.who.int/topics/breastfeeding/es/

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