Informe Especial

Rachel Dolezal: El caso de la “falsa negra”

Izquierda: Dolezal de adolescente. Derecha: Dolezal en la actualidad.

Izquierda: Dolezal de adolescente. Derecha: Dolezal en la actualidad.

A mediados del año 2015, desde Estados Unidos trascendió una noticia que captó la opinión pública y suscitó un sinfín de opiniones: una conocida activista y dirigente de la Asociación Nacional para el Avance de la Gente de Color (NAACP), principal organización de lucha por los derechos de los afro-americanos, habría mentido acerca de su origen étnico-racial.

Se trata del caso de “la falsa negra” (como titularon algunos diarios),[1] que tiene como protagonista a Rachel Dolezal, militante y profesora de Estudios Africanos en la Universidad Howard -apodada la Harvard Negra por graduar más doctorados afroamericanos que cualquier otra universidad de los Estados Unidos- , por haber quedado expuesta al control mediático-social luego de que sus padres declararan a la prensa que “no tenía ni rastro de raza negra en su ADN y que, al igual que ellos, descendía de los mismos ancestros checos y alemanes que le dieron un cabello rubio y ojos azules.”[2]. Frente a las interpelaciones y a las investigaciones a las que fue sometida por el tribunal ético de su ciudad[4], Dolezal reafirmó: “Me identifico como negra”[5].

La noticia resulta interesante porque dispara una serie de interrogantes que problematizan las fronteras de la identidad: ¿Puede una persona identificarse como blanca si es negra? ¿Qué es ser blanco y qué es negro? ¿Cómo y quien determina esto? ¿Son los rasgos físicos condición para identificarse con uno u otro colectivo?. Del mismo modo, también interesa analizar que cobertura hicieron los medios de este hecho. ¿Le dedicaron todos el mismo espacio y la misma cantidad de artículos? Y finalmente algo sumamente importante: ¿Cuál fue su enfoque? ¿Explicaron el caso en términos de identidad o de razas?

Antes de seguir corresponde aclarar algo: La decisión de Dolezal implica un comportamiento éticamente criticable (de hecho actualmente la militante está siendo sometida a un tribunal ético en su ciudad) Aún así, este artículo se centra en como la prensa escrita trata la identidad y sobre todo como gran parte de estos medios esconden detrás de sus relatos una mirada racista.

En cuanto al tratamiento de los medios, hay dos aspectos a destacar: Por un lado, conviven una multiplicidad de denominaciones y categorías clasificatorias para hablar de identidad, tanto entre distintos artículos como dentro del mismo texto. Se superponen indistintamente términos como “raza” y “etnia” así como también “raza negra” y “afroamericano”, todos estos vinculables con distintos paradigmas conceptuales e ideológicos (expuestos en siguiente tabla).

Por otro, el tratamiento de la noticia en los medios circula en torno a un núcleo de interrogantes (acerca de que raza es, de porqué hizo creer a todos que era negra, etc.) que podrían condensarse en la siguiente pregunta: ¿se puede elegir la identidad? O en todo caso ¿Quién determina la identidad de una persona y cómo?

¿Se puede elegir la identidad?

Sigue analizar este último aspecto, pero para eso antes corresponde definir en qué consiste la identidad desde los aportes que ha realizado la antropología. En palabras de Alejandro Grimson “la identidad se refiere a nuestros sentimientos de pertenencia a un colectivo”. A su vez, lejos de las concepciones estáticas de la identidad, ancladas en un mirada esencialista y biologicista[i], las identidades no son fijas sino que “poseen un dinamismo y un cierto “nomadismo” sobre todo frente a las fugas, temporales y espaciales, que imponen los procesos modernidad y modernización.”[ii]. En el mismo sentido, el antropólogo chileno Álvaro Bello afirma que las “representaciones identitarias se actualizan de forma dialéctica entre el grupo subordinado y el grupo dominante en el proceso de dominación[iii] Es decir, las identidades se construyen mediante procesos relacionales dónde confluyen tanto fuerzas psicológicas, colectivas como institucionales[iv]. La posibilidad de que un sujeto biológicamente hombre asuma una identidad femenina a partir de una instrumentación jurídica constituye un ejemplo de la acción configuradora del estado para la adquisición identitaria. Establecida esta perspectiva dinámica de la identidad, y volviéndose sobre el caso Dolezal, el cambio identitario deja de manifestarse como algo anómalo y pasa a ser un caso testigo de la naturaleza dialéctica de la misma. Sigue ahora intentar responder a la siguiente pregunta: ¿de qué manera se construye el cambio identitario? ¿Qué factores pudieron haber influido para que Rachel Dolezal se identificara con un colectivo afro-americano?

Auto adscripción, des adscripción, re adscripción:

En 2004, la Encuesta Complementaria de Pueblos Indígenas realizada en Argentina, indicó que unos 650.000 argentinos se reconocían como indígenas. Sólo seis años después, en el censo del 2010 la cifra pasó a rondar los 955.000[v]. Más allá de posibles dificultades o divergencias metodológicas entre ambos estudios, sabemos que ciertos contextos pueden actuar promoviendo o desalentado la identificación con una identidad determinada. Este acercamiento y alejamiento identitario se explican a través de movimientos de auto-adscripción, des-adscripción y re-adscripción: el primero implicaría un reconocimiento del sujeto como participante de una determinada identidad mientras que el segundo refiere a un alejamiento de la misma. Finalmente la re-adscripción se vincula con un retorno a la identificación inicial. Estos movimientos estarían orientados a la consecución de ventajas relativas, a partir del contexto social favorable a uno u otro rasgo identitario. Al respecto, el antropólogo Juan Carlos Radovich (que ha estudiado comunidades mapuches en la zona del Lago Nahuel Huapi) afirma:

“… entre los migrantes que fueron estableciéndose en la ciudad, se fue dando un proceso de “desadscripción étnica”, de ocultamiento de la identidad étnica, a partir de la internalización –en ellos mismos- de los prejuicios de vastos sectores sociales en relación a los pueblos indígenas -tildados de “vagos”, “borrachos”, “analfabetos”, etc.- (Radovich, 1992: 51).

Volviendo a Dolezal, corresponde hablar de un movimiento de auto-adscripción a la identidad afro-americana?¿Qué “ventajas” tendría esta elección? ¿Qué influencia del contexto pudo haber tenido para esta auto-adscripción?

Si bien el caso de Rachel Dolezal, donde una persona “blanca” se identifica como afro-americana, fue presentado por la prensa escrita como algo inédito recientes estudios indican que en la historia de Estados Unidos una de cada cinco afro-americanos ha hecho el camino inverso, es decir se ha hecho pasar por “blanco”[vi]. Por otro lado, en cuanto a los factores externos que pudieran haber influido para que Dolezal se identifique como afro-americana, resulta difícil precisarlos. No debería descartarse la búsqueda de alguna ventaja que le facilitase el acceso a un lugar más alto en la burocracia de la organización que militaba. Tampoco influencias del entorno familiar, que pudieran haber actuado promoviendo la autoadscripción a la identidad afro-americana: Se debe resaltar que Dolezal, luego de que trascendiera su caso “señaló que su identificación como una mujer negra se había “solidificado” cuando obtuvo la custodia de su hermano negro adoptado, Izaiah Dolezal”. En relación a este la militante por los derechos de los afroamericanos declaró: “Él me dijo «sos mi verdadera mamá» y para que eso sea algo plausible, definitivamente no puedo ser vista como blanca y ser la mamá de Izaiah[vii]. También la activista está divorciada de un afro-americano con el que tuvo un hijo que heredó el fenotipo (conjunto de rasgos visibles) de su padre. Esto conduce a la siguiente pregunta ¿Puede Dolezal elegir la identidad afro-estadounidense, sin importar el reconocimiento de los otros?

 

Al respecto, Alejandro Grimson sostiene que las categorías identitarias no son entidades aisladas y agrega: “Las categorías identitarias, ciertamente, no sólo se usan para referir a una descripción de la sociedad o para aludir a la relación del hablante con su pertenencia. También, las personas las utilizan para referirse a sus interlocutores, situación clave de reconocimiento, aceptación o rechazo. Como es frecuente que exista una diferencia entre los modos en que una persona es considerada por las otras y cómo se considera a sí misma, para aludir a los modos en que una persona o grupo o institución se refiere a sus alteridades conviene reservar la noción de interpelación. Utilizando la caja de herramientas identitaria un miembro de una sociedad se identifica, es interpelado e interpela a los otros. Se afilia, desafilia, estimatiza, es estigmatizado, contraestigmatiza.”

El caso Dolezal resulta interesante porque problematiza las condiciones que se necesitan para adscribir a una identidad que está anclada en lo fenotípico, (es decir en los rasgos) particularmente en una sociedad como la norteamericana donde, como agrega Grimson “históricamente la sustancia de su identidad ha estado formada por cuatro componentes clave: la raza, la etnia, la cultura (la lengua y la religión, sobre todo) y la ideología.”[viii]

La identidad y el sentido común

Desde el sentido común pareciera que no es factible adscribir a la identidad afro-americana si no se posee un fenotipo acorde. Dejando de lado otros elementos que sí podrían constituirla (historia, valores en común, cultura, etc), pareciera que la condición excluyente para la auto-adscripción sigue siendo el fenotipo. En un sentido, la identidad queda inmovilizada y reducida un anclaje biológico. Se produciría de esta manera, un amalgamiento entre rasgos e identidad, un sistema que en términos prácticos continúa operando como el binomio raza-cultura pero ahora re significado.

Abordada la cuestión de los interrogantes en relación a la identidad corresponde pasar ahora a analizar el segundo aspecto que se había destacado inicialmente: La diversidad y superposición de términos para tratar el caso Dolezal.

Pero antes corresponde hacer unas precisiones en cuanto al concepto de raza y el racismo.

El concepto de raza, como clasificación de grupos humanos diferenciables, que comparten ciertos rasgos, cultura, y una predisposición a determinadas conductas ha caído en el descrédito científico por carecer justamente de bases científicas. A partir de la decodificación del genoma humano y la investigación de los antecedentes genéticos en grupos “raciales” se supo que no hay homogeneidad ni tampoco mayor cercanía genética entre individuos de una determinada “raza” [VIII]. Por ejemplo se halló que en un grupo de individuos de raza “europea” se presentaba hasta el 90% de toda las variedades genéticas posibles en el mundo. A su vez, opuesto a la creencia que se tenía, individuos de una determinada “raza” tenían más cercanía genética con individuos de raza “africanos” que con los mismos “europeos”. Al respecto, J. Craig Venter, que presentó hace quince años el genoma humano ante Bill Clinton afirma: “La raza es un concepto social, no científico”.

La raza: una categoría pseudo científica que persiste en el discurso periodístico

En la antigüedad los griegos explicaban las enfermedades a partir de la teoría de los “humores”, concepción hipocrática que sería desacreditada durante el siglo XIX por la medicina moderna. Resultaría extraño leer en un diario hoy en día la explicación de enfermedades como el cáncer o la diabetes en términos de desbalances humorales. Entonces, si “raza” es una categoría pseudocientífica, carente de sustento biológico: ¿Por qué se sigue utilizando en el discurso periodístico? ¿Existe uniformidad en la persistencia del uso de términos racistas en la prensa gráfica?

En relación a la terminología utilizada por los medios gráficos para abordar la cuestión identitaria un relevamiento de los artículos relacionados al caso en los principales medios gráficos sudamericanos arroja lo siguiente:

El análisis de los artículos relevados permitió realizar algunas observaciones: Primeramente, si bien en términos generales los diarios dedicaron un promedio de un artículo para el caso Dolezal, dos diarios (La Nación de Argentina y El País de España) dedicaron seis mientras que otros no publicaron ninguno directamente[x]. Asi mismo, se utilizan distintos términos para referirse a los afro-americanos y a las categorías identitarias tanto entre distintos artículos como también dentro del mismo. Coexisten denominaciones como “raza negra”, con “etnia negra” u “raza” con “origen étnico”, todas utilizadas como sinónimos. Aún así, se aprecia una preponderancia de uso de terminología racista en los artículos observados.

El racismo del siglo XXI

Para finalizar el análisis, resulta importante hacer una observación: Nuevamente lejos del “sentido común”, el paradigma racista, (aún desacreditado científicamente) persiste y actualmente busca relegitimarse. Al respecto podría mencionarse el último libro de Nicholas Wade, un periodista especializado en divulgación científica ex editor de la sección Ciencia y Tecnología del New York Times.

En "Una herencia incómoda" el autor postula la existencia de tres grandes razas. El libro cosechó duras críticas dentro de la comunidad científica.

En “Una herencia incómoda” el autor postula la existencia de tres grandes razas. El libro cosechó duras críticas dentro de la comunidad científica.

Según publica el sitio www.elconfidencial.com: “Nicholas Wade defiende en su libro A Troublesome Inheritance (2015) que la población humana puede dividirse en tres grandes grupos raciales: africanos subsaharianos, caucasianos y asiáticos del este. Entre estas razas (las de toda la vida), además de las evidentes diferencias físicas, existen diferencias en el comportamiento y las funciones cerebrales. En su opinión, “estas pequeñas diferencias, que son prácticamente invisibles entre individuos, tienen importantes consecuencias en la sociedad en su conjunto”, y explican parte del éxito económico y cultural de algunas regiones con respecto a otras.” (Ayuso. 2015)

Resulta llamativo, al investigar acerca de la recepción que tuvo tal publicación, la entusiasta recepción y recomendación de lectura del mismo que hace el diario El País de España. En la sección de crítica literaria, Javier Sampedro afirma entre otras cosas que si bien “el autor reconoce que nada de esto son hechos probados, sino conjeturas” propone que “No nos enredemos si la evolución se paró —no se paró—, ni si en las razas existen —llámenlas poblaciones y sigamos adelante—,”. La crítica continúa: “No discutamos sobre si hay genes de la inteligencia —se cuentan por docenas—, sino sobre si eso tiene algo que ver con el hecho de que los judíos, que solo suponen el 0,2% de la población mundial, hayan obtenido el 30% de los premios Nobel de este siglo.” Finalmente concluye “no solo me voy a permitir recomendarle el libro, sino también cómo leerlo: sin escándalo, dejando en suspenso el dogma recibido, inclinando la cabeza en el ángulo adecuado para entender el argumento del otro. Así se construyen las sociedades abiertas. (Sampedro. 2015).

¿Puede un libro racista llevarnos a una sociedad más abierta? Para algunos autores como Sampedro pareciera que sí. Restaría precisar abierta hacia que, no sea cosa que sea hacia la discriminación, a la eugenesia o a nuevos holocaustos.

Bibliografía

[1] Libertad digital, 2015 “Descubren a una falsa negra, era directiva del mayor lobby afroamericano”.

http://www.libertaddigital.com/internacional/estados-unidos/2015-06-12/una-activista-se-hizo-pasar-por-negra-para-ser-directiva-del-mayor-lobby-afroamericano-1276550444/

[2] Cristina Pereda. 2015 “Dimite la líder que desató un debate sobre su identidad racial”. El país. http://internacional.elpais.com/internacional/2015/06/15/actualidad/1434387720_200119.html

[3] Katy Osborn. 2015 “Rachel Dolezal Investigated for Ethics Violations”.http://time.com/3924862/rachel-dolezal-ethics-violations/

[4] La Nación. 2015 “”Me identifico como negra”, se defendió la activista Rachel Dolezal tras el escándalo”.http://www.lanacion.com.ar/1802247-me-identifico-como-negra-se-defendio-la-activista-rachel-dolezal-tras-el-escandalo

[6] Wieviorka. “El racismo: una introducción”

[7] Belvedere. “Racismo y discurso: una semblanza de la situación argentina”.

[8] Roberto Aparici Marino. “La construcción de la realidad en los medios de comunicación”

[9]Chimamanda Adichie.  Oxford, 2009.“TED Conference”.

[10] Florencia Trentini, Sebastián Valverde, Juan Carlos Radovich, Mónica A. Berón, Alejandro Balazote. 2010. “Los nostálgicos del desierto”: la cuestión mapuche en Argentina y el estigma en los medios. Cultura y representaciones sociales. 8: 186-212

[11] Alvaro Bello y Marta Rangel. 2000. “ETNICIDAD, “RAZA” Y EQUIDAD EN AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE”.

[13] Analía García y Sebastián Valverde. 2007. “Políticas estatales y procesos de etnogénesis en el caso de poblaciones mapuche de Villa La Angostura, provincia de Neuquén, Argentina”. http://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1850-275X2007000100006

[14] Pedro Lipcovich. 2012 “Lo que el Censo ayuda a visibilizar”. Página 12 http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-197566-2012-06-30.html

[15] Radovich, Juan Carlos 1992. “Política Indígena y Movimientos Étnicos: el caso Mapuche”. En: Cuadernos de Antropología. vol. 4, Universidad Nacional de Luján.

[16] Emily Nix y Nancy Qian. 2015 ““Passing” in the United States, 1880-1940” http://www.econ.yale.edu/~nq3/NANCYS_Yale_Website/resources/papers/NixQian_20150101.pdf

[17] La Nación. 2015 “”Me identifico como negra”, se defendió la activista Rachel Dolezal tras el escándalo”. http://www.lanacion.com.ar/1802247-me-identifico-como-negra-se-defendio-la-activista-rachel-dolezal-tras-el-escandalo

[18] Alejandro Grimson. 2008. “Diversidad y cultura. Reificación y situacionalidad”. Pag 57 http://www.revistatabularasa.org/numero-8/grimson.pdf

[19] Miguel Ayuso. 2015. El confidencial “El peligro libro que resucita la tesis de que el racismo es una realidad científica”. http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2014-08-21/el-peligroso-libro-que-trata-de-explicar-como-la-raza-condiciona-nuestra-conducta_175864/

[20] Javier Sampedro. El País 2015. “Un libro incómodo” http://cultura.elpais.com/cultura/2015/03/05/babelia/1425575869_847959.html

[i] (Trentini et al. 2010)

[ii] (Bello et al. 2000)

[iii] (Ramos, 1997:4.)

[iv] (Garcia et al. 2007)

[v] (Lipcovich. 2012)

[vi] (Qian. 2015)

[vii] (La Nación. 2015)

[viii] (Grimson. 2008)

[ix] http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/science/newsid_2585000/2585667.stm

[x] Si bien al momento de realizar el relevamiento Página 12 no había publicado artículos al respecto sí lo haría posteriomente en un suplemento especial dominical.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *